Escribir es una transacción íntima entre dos personas y solo puede funcionar bien en la medida en que conserva su humanidad.
William Cheng
Por tercera o
cuarta vez la pregunta vuela hacia mí, proveniente de alguien interesada por
saber la respuesta: ¿por qué razón, siendo tú el rector del CETSA no eres
miembro de la Comisión de Ministerios? La respuesta es muy sencilla: En el
pasado sínodo en Puerto Vallarta, cuando fui propuesto para ser miembro de
dicha comisión, de inmediato surgieron voces diciendo que yo no podía ser
miembro de la Comisión de ministerios debido a que sea creaba “un conflicto de
intereses”. Para esto habría muchas respuestas a este criterio que impide que
quien ha acompañado a los seminaristas durante cuatro años, quien mejor los
conoce por la relación establecida, quien conoce sus fortalezas y luchas por
vencer sus debilidades, no pueda ser parte de una comisión, que jamás se ha
interesado en conocer de su trayectoria como seminaristas. En año y medio que
llevo como rector del CETSA ningún estudiante ha sido requerido para una
entrevista por dicha comisión. Considero que la relación de rector-estudiante
no termina el último día de clases del octavo semestre. Habrá que acompañarlos
en el proceso de ordenación al diaconado y luego al presbiterado y,
posteriormente en la educación continua. Todavía más: acompañarlos y ayudarlos
en la presentación de sus exámenes canónicos que, a la fecha no sé quién los elabora,
quién los califica y si el seminarista recibe una guía de estudio que ayude al
candidato a las órdenes sagradas a prepararse debidamente para esos exámenes.
Debe existir una batería de exámenes en el archivo del seminario preparada por
los maestros de las diferentes materias que se imparten, pero en fin, la
diócesis y comisión de ministerios tendrán sus reglamentos que, me supongo
deben ser cumplidos igualmente por todos los candidatos a la ordenación. Digo
parece, porque desde hace un año y medio Juan Medina y Delece Sejour han
cumplido con todos los requisitos establecidos en los cánones, el primero, para
ser ordenado al diaconado, y el segundo, para ser recibido como diácono en la
Iglesia Anglicana, ya que él es diácono ordenado de la Iglesia católica romana.
Me pregunto: ¿qué o quiénes frenan su ordenación y recepción? Misterio… muy
misterioso.
Volviendo al
asunto de “conflicto de intereses”. ¿No es “conflicto de intereses” que un
laico y un clérigo sean ambos miembros de dos comisiones: ministerios y
permanente? Aparte el laico secretario del Sínodo y el clérigo subsecretario
del mismo. Y a los dos se le pasó un acuerdo tomado en el sínodo y hecho
compromiso por el Obispo que, por supuesto, si no aparece en el diario no se
cumplirá, aunque todos nos dimos cuenta del acuerdo y el compromiso. Termino
con una pregunta que no se me contestó en el cléricus antepasado: ¿cuál es la
razón por la que el secretario dirigió los trabajos del sínodo pasado y no lo presidió el obispo?
Creo que el secretario tiene una función muy específica y debe cumplirla sin
invadir otros terrenos.
P. Pablo Ramos
Suárez
Rector del CETSA
No hay comentarios:
Publicar un comentario