sábado, 13 de junio de 2015

Conflicto de interés o Intereses en conflicto





Escribir es una transacción íntima entre dos personas y solo puede funcionar bien en la medida en que conserva su humanidad.
 William Cheng


Por tercera o cuarta vez la pregunta vuela hacia mí, proveniente de alguien interesada por saber la respuesta: ¿por qué razón, siendo tú el rector del CETSA no eres miembro de la Comisión de Ministerios? La respuesta es muy sencilla: En el pasado sínodo en Puerto Vallarta, cuando fui propuesto para ser miembro de dicha comisión, de inmediato surgieron voces diciendo que yo no podía ser miembro de la Comisión de ministerios debido a que sea creaba “un conflicto de intereses”. Para esto habría muchas respuestas a este criterio que impide que quien ha acompañado a los seminaristas durante cuatro años, quien mejor los conoce por la relación establecida, quien conoce sus fortalezas y luchas por vencer sus debilidades, no pueda ser parte de una comisión, que jamás se ha interesado en conocer de su trayectoria como seminaristas. En año y medio que llevo como rector del CETSA ningún estudiante ha sido requerido para una entrevista por dicha comisión. Considero que la relación de rector-estudiante no termina el último día de clases del octavo semestre. Habrá que acompañarlos en el proceso de ordenación al diaconado y luego al presbiterado y, posteriormente en la educación continua. Todavía más: acompañarlos y ayudarlos en la presentación de sus exámenes canónicos que, a la fecha no sé quién los elabora, quién los califica y si el seminarista recibe una guía de estudio que ayude al candidato a las órdenes sagradas a prepararse debidamente para esos exámenes. Debe existir una batería de exámenes en el archivo del seminario preparada por los maestros de las diferentes materias que se imparten, pero en fin, la diócesis y comisión de ministerios tendrán sus reglamentos que, me supongo deben ser cumplidos igualmente por todos los candidatos a la ordenación. Digo parece, porque desde hace un año y medio Juan Medina y Delece Sejour han cumplido con todos los requisitos establecidos en los cánones, el primero, para ser ordenado al diaconado, y el segundo, para ser recibido como diácono en la Iglesia Anglicana, ya que él es diácono ordenado de la Iglesia católica romana. Me pregunto: ¿qué o quiénes frenan su ordenación y recepción? Misterio… muy misterioso.
Volviendo al asunto de “conflicto de intereses”. ¿No es “conflicto de intereses” que un laico y un clérigo sean ambos miembros de dos comisiones: ministerios y permanente? Aparte el laico secretario del Sínodo y el clérigo subsecretario del mismo. Y a los dos se le pasó un acuerdo tomado en el sínodo y hecho compromiso por el Obispo que, por supuesto, si no aparece en el diario no se cumplirá, aunque todos nos dimos cuenta del acuerdo y el compromiso. Termino con una pregunta que no se me contestó en el cléricus antepasado: ¿cuál es la razón por la que el secretario dirigió los trabajos  del sínodo pasado y no lo presidió el obispo? Creo que el secretario tiene una función muy específica y debe cumplirla sin invadir otros terrenos.  
P. Pablo Ramos Suárez
    Rector del CETSA    

Laicidad en el Cursillo Anglicano



Sobre el Cursillo… o los laicos al ministerio

Sí, ya sé, desde ahora me pueden descalificar por hablar del cursillo, ya que yo no soy cursillista. Esa actividad rodeada de secretos… de los cuales algunos de ellos se van conociendo aun sin asistir a uno de ellos.
Recibí hace semanas la invitación para unirme al “equipo clerical” del cursillo, invitación que rehusé debido a que yo no soy cursillista. En respuesta recibí una amable invitación para participar al próximo cursillo en calidad de candidato, pero con toda honestidad, prefiero mantenerme al margen de la actividad. Sin embargo, me sorprende que el cursillo tenga un “equipo eclesiástico”. ¿No es el cursillo un movimiento netamente laico? ¿No son los laicos los que dirigen y organizan el movimiento y las ultreyas? Tanto en México como aquí en la diócesis de occidente fui invitado y he asistido a varias ultreyas, todas ellas dirigidas –y bien dirigidas- por laicos. En las tres a las que asistí el año pasado no vi a ningún clérigo, excepto yo. Y llegan rumores, de la irrupción de los clérigos en el pasado Cursillo en el Guayabo, Sin. Y todavía más, como la organización laica fue rota y se hizo el programa y nombramientos pasando por encima de las reglas del cursillo. Y si no: ¿por qué razón Luis Roberto Romero Murrieta, quien debe ser (no debiera) el rector del próximo cursillo fue dejado a un lado? ¿Por qué si existía un programa elaborado por el guía espiritual no se llevó a cabo? Me dicen que hubo invasión de 11 clérigos, eso está bien, pero deben ser colaboradores del guía espiritual, no para llevar adelante el programa, sino para ayudar cuando se les solicite. Considero que hay tiempo para reaccionar y hacer las cosas como deben hacerse. Dejemos a los laicos el movimiento del Cursillo, servirá de preparación para su involucración en el trabajo de las parroquias, centros de predicación, misiones, etc. Que el guía espiritual sea eso, un guía únicamente, pero que los clérigos se mantengan al margen de organización, nombramientos y programas. Justo será que Luis Roberto asuma la dirección del próximo Cursillo, tal y como la organización del mismo lo dicta. No debemos olvidar que el presente y futuro de la Iglesia está y estará en manos de los y las laicos preparados e involucrados en el trabajo de la Iglesia y el Cursillo será de gran ayuda para que asuman responsabilidades en sus propias comunidades. Sí, no soy cursillista si por allí va la crítica, tampoco soy anglicano de nacimiento (yo sí elegí ser anglicano), y estoy completamente seguro que el Señor me llamó a servir en su Iglesia en esta iglesia. Los laicos al ministerio… junto con los diáconos y presbíteros.

Pablo Ramos Suárez
Rector del CETSA.

viernes, 5 de junio de 2015

El cambio



Es natural temerle al cambio. 
Nos acomoda más lo que es conocido y natural, lo que se ha "hecho siempre" que lo desconocido. Sin embargo, si queremos que en nuestra vida de la Iglesia surjan cosas positivas, debemos introducir el cambio tanto en nuestras actitudes como en nuestros actos personales y de comunidad.
Mientras nosotros, clérigos y comunidades no tomemos acción y hagamos algo para cambiar el estatismo en que nos encontramos, las cosas no mejorarán, ya que somos nosotros los que propiciamos los cambios. Estos cambios han de venir de las bases, no de las altas jerarquías.
Todos tenemos una insatisfacción. Todos necesitamos mejorar en algo. Para lograr una satisfacción es necesario que introduzcamos una variante, que sustituyamos los malos hábitos por otros constructivos.
Tenemos que cambiar, también, los conceptos a los que hemos estado aferrados y estudiar la posibilidad de establecer innovaciones tanto en nuestro trabajo como en nuestra personalidad para propiciar los cambios que son necesarios en la iglesia. Lo estancado se pudre. La vida es constante movimiento y evolución ¿Por qué no podemos entender esto?
Si queremos mejorar hay aspectos de la iglesia que debemos cambiar. Acabemos con el conformismo y actuemos con decisión.
Debemos modificar nuestra visión para que podamos hacer y realizar lo que verdaderamente anhelamos. Cuando queramos cambiar debemos concentrarnos en nuestros aspectos positivos y debemos empezar operando cambios dentro de nosotros.
Al cambiar de actitud hacia la vida, la vida cambiará para nosotros y para las comunidades a las cuales servimos.

Las cosas no son como nos las enseñan en la escuela

Las cosas no son como nos las enseñan en la escuela.
Eso fue lo único que realmente aprendí en los años que estuve batallando con mis compañeros y compañeras, maestras y maestras que creían exactamente lo contrario.
Cómo me habría gustado que mis maestras y maestros no me hubieran ocultado que la vida es esto que se nos estampa cada día en la cara; que no se hubieran obstinado en hacernos creer que el mundo eran los patios, los salones y pasillos y el fut bol y los paseos; que el castigo mayor era el de enviarnos a la dirección o una mala nota   y el premio el diploma de honor: no hay diploma de honor en la realidad, aunque algunos así lo sigan pensando.
"Eramos felices en nuestra ignorancia". Jugábamos a estudiar mientras maestras y maestros jugaban a enseñarnos. Así son los juegos, uno termina de jugar y no recuerda lo que hizo: no importa que algo quede, lo importante es engañar al tiempo.
Tal vez era entonces cuando las cosas realmente valían, cuando no éramos tan serios todavía para disfrutar las cosas intrascendentes.


Las cosas no son como te las enseñan en la escuela.

Dicho y más dichos....

Dichos y dichos...


En política, el verdadero santo es aquel que fustiga y mata al pueblo, por el bien del pueblo. (Charles Baudelaire)

Si la palabra "formal" desapareciera de nuestro vocabulario, muchas cosas se arreglarían. (Man Ray)

Consejo para predicadores: Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, ¡cállate! (Proverbio árabe) 

Cualquier flojera puede disfrazarse de trabajo.

Todo arriba de cero es conocimiento. (vox populi)

Ante un futuro tan incierto lo difícil no es sobrevivir, sino seguir siendo humanos. (George Orwell)

El sitio más distinguido del infierno se reserva para aquellos que son neutrales en los grandes conflictos de la vida.



Y por último un refrán para todos aquellos que ya sueñan y comienzan a promoverse o ser promovidos (¿para qué? adivínalo): No por mucho madrugar amanece más temprano. (Proverbio popular)