miércoles, 13 de mayo de 2015



SE BUSCA PREDICADOR


Una de las tareas más difíciles de algunas iglesias es la de contratar un predicador, es decir, un nuevo pastor para la comunidad.
El comité de ministerios de una iglesia había rechazado a muchos candidatos por defectos reales o imaginarios.
El presidente del comité, cansado de tantas trabas, les envió la siguiente solicitud:
“Señores: Me he enterado de que su púlpito está vacante y me gustaría que tuvieran en cuenta mi solicitud. 
* He sido un predicador y escritor con bastante éxito.
* Algunos dicen que soy un buen facilitador.
* Tengo más de cincuenta años y nunca he predicado más de tres años en el mismo lugar.
* He tenido que salir corriendo de alguna ciudad después de la predicación.
* Confieso que he estado en la cárcel tres veces.
*Mi salud no es muy buena, pero aún consigo buenos resultados.
* No me he llevado nada bien con algunos líderes religiosos en algunos sitios en los que he predicado.
*Algunos me han criticado, otros me han amenazado y otros me han atacado físicamente.
* No soy bueno llevando los libros.
* Sin embargo, si me consideran, les prometo hacer todo lo que esté en mí para serles útil y ser el buen predicador que ustedes buscan.
El presidente preguntó al comité: ¿Qué les parece este candidato? ¿Lo contratamos?
Los miembros del comité se indignaron y preguntaron: ¿quién firma la solicitud? ¿Quién tendría la osadía de pensar que podemos contratar a alguien así para ser nuestro Pastor?
El presidente miró a todos antes de contestar.
Está firmado por: “Pablo el Apóstol de los Gentiles"
 "El que tenga orejas para oír, que oiga"

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