lunes, 25 de mayo de 2015

La guerra

LA GUERRA




La vida es una guerra constante
entre el hombre y la mujer
entre los ricos y los pobres
entre el negro y el blanco
entre el bien y el mal
entre el castigo y la culpa
entre dios y las religiones
entre las religiones y el creyente
entre el padre y el hijo
entre la madre y la hija
entre las instituciones
entre el individuo y la sociedad
entre la verdad y los intereses personales
entre la intelectualidad y el instinto
entre la voluntad y el deseo
entre el recuerdo y la realidad
entre cada página de la internet
y entre más le busquemos
la vida es una guerra.
Hay quienes pretenden terminarla, hacer que la paz impere –como en el paraíso bíblico (si es que existió)- sin darse cuenta que la paz es la muerte en vida, vivir sin objetivo, sin problemas y con todas las soluciones en el bolsillo.
Otros, los más, simplemente la ignoran y viven o creen vivir muy tranquilos.
Ven, guerrea, métete de lleno a esta vida, toma partido y date cuenta que no siempre gana el mismo bando, que el fin no es obtener el triunfo, sino conocer el campo de batalla, el miedo, el amor y la violencia, el dolor y el descanso.
Guerrea, defiende algo más que tu flaca seguridad, que tu bienestar acondicionado, que tu estabilidad comprada.

QUISIERA SABER

Quisiera saber en qué parte de la humanidad, en qué parte de mi cuerpo se encuentra eso que permite que convivan el hambre y el dispendio.
Quisiera entender por qué puedo seguir despreocupado y tirar a la basura cada día de mi tiempo y ánimo, mientras a mi alrededor se gesta la barbarie, mientras me cruzo cada día con la injusticia, con la inconsciencia, con el frío rostro de la realidad sin siquiera mover un dedo, sin pensar, sin que la herida ancestral palpite y sangre y tiemble.


Quisiera saber qué miedo, qué comodidad, qué coraje, qué dios y qué ceguera es la que se aloja dentro de mí, dentro de la sociedad, dentro de la especie humana y permite que yo esté escribiendo cómodamente este párrafo, mientras otros tienen que arrancarle su vida a los chacales.

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